
El Instituto Teológico San Eufrasio celebró, el pasado 26 de junio, su claustro final del curso académico 2025-2026, una sesión que sirvió para realizar un balance del año, analizar los principales retos de futuro y proyectar las líneas de trabajo del próximo curso. El encuentro, presidido por el obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, estuvo marcado por un clima de satisfacción compartida, tanto por los resultados académicos como por el ambiente humano y formativo vivido durante el año.
Tras la oración inicial y la aprobación del acta anterior, el Obispo dirigió unas palabras de reconocimiento al profesorado por el trabajo desarrollado. Expresó su satisfacción por la marcha del Instituto y por las numerosas valoraciones positivas que recibe del Centro, subrayando el alto nivel académico alcanzado y animando a todo el claustro a seguir buscando la excelencia en la docencia. El Prelado recordó que la misión del profesorado trasciende la mera transmisión de conocimientos. En un centro eclesiástico, afirmó, cada docente forma parte del equipo de formación de los futuros sacerdotes y de los alumnos laicos y religiosos, acompañándolos no sólo en el crecimiento intelectual, sino también en su maduración humana y cristiana. Asimismo, mostró esperanza ante las buenas perspectivas de nuevos ingresos para el próximo curso, aunque compartió con el profesorado la incertidumbre existente sobre las futuras orientaciones que puedan llegar desde el Dicasterio para el Clero respecto al Seminario.
Por su parte, el director del Instituto, D. José Antonio Sánchez Ortiz, realizó un amplio balance del curso, calificando la realidad académica y formativa del centro como «consistente». Reconoció que, aunque el número de alumnos de las enseñanzas regladas continúa siendo modesto, resulta significativo y refleja un proyecto consolidado que debe ser motivo de orgullo para toda la comunidad educativa. Especial relevancia otorgó también a las actividades complementarias desarrolladas durante el año, como las Jornadas de Santo Tomás, cuya continuidad consideró fundamental por la proyección pública y el prestigio académico que aportan al Instituto. Igualmente destacó el crecimiento de otras iniciativas formativas, como la Escuela Cofrade y el Aula de Teología, que han alcanzado cifras muy relevantes de participación. Uno de los aspectos más destacados de su intervención fue la reflexión sobre la irrupción de la inteligencia artificial en el ámbito universitario. Lejos de contemplarla únicamente como un problema, señaló que constituye uno de los grandes desafíos educativos de nuestro tiempo.
Recordando recientes enseñanzas del Papa, invitó a afrontar estos avances tecnológicos con discernimiento y responsabilidad, insistiendo en que la misión de los profesores no consiste únicamente en comunicar contenidos, sino también en ayudar a interpretar los signos de los tiempos y formar personas capaces de pensar críticamente.
Durante la revisión del curso intervinieron tanto el representante de los alumnos como los distintos profesores del claustro. El representante del alumnado expresó su agradecimiento por diversas mejoras introducidas este año y puso de relieve la sensibilidad mostrada por el profesorado para armonizar las exigencias académicas con las actividades propias del Seminario. Las intervenciones de los docentes coincidieron en una valoración extraordinariamente positiva del alumnado. Se destacó el interés mostrado por los estudiantes, su actitud participativa, el ambiente de estudio creado durante el curso y el esfuerzo realizado para mantener el trabajo al día. Varios profesores señalaron, además, la riqueza que supone la presencia de alumnos laicos junto a los seminaristas, así como la incorporación de estudiantes procedentes de Tanzania, cuya integración y dedicación fueron objeto de un reconocimiento especial. Igualmente se debatieron diversas propuestas organizativas relacionadas con los calendarios de exámenes extraordinarios, los periodos de revisión de pruebas y algunas mejoras en las instalaciones del edificio.
Todas ellas fueron abordadas desde un clima de diálogo constructivo orientado a perfeccionar el funcionamiento del Centro.
Uno de los puntos centrales del claustro estuvo dedicado a la futura regulación del uso de la inteligencia artificial en la docencia. Ante la creciente utilización de estas herramientas por parte del alumnado, se planteó la necesidad de elaborar un reglamento específico que establezca criterios claros para su empleo responsable en el ámbito académico. Paralelamente, se insistió en la conveniencia de ofrecer formación específica al profesorado para aprovechar las posibilidades pedagógicas de estas nuevas tecnologías sin renunciar al rigor científico y al desarrollo del pensamiento crítico.
El claustro abordó igualmente la programación del próximo curso. Entre las propuestas destacó la organización de las Jornadas Culturales de Santo Tomás bajo el lema Magnifica Humanitas, con especial atención a la Doctrina Social de la Iglesia. En el apartado de ruegos y preguntas se animó a los profesores a seguir impulsando la investigación mediante nuevas publicaciones en la revista Giennium, cuyo primer volumen bajo la nueva dirección ya ha visto la luz. Asimismo, se planteó la posibilidad de que el Instituto participe activamente en las iniciativas académicas que puedan organizarse con motivo del VIII Centenario de la Virgen de la Cabeza.
El encuentro concluyó con unas palabras finales del Obispo, quien volvió a expresar su gratitud por el esfuerzo realizado durante todo el curso . La sesión terminó con una comida fraterna que puso el broche final a un año académico caracterizado por la consolidación del proyecto educativo del Instituto Teológico San Eufrasio, por el compromiso de su profesorado y por la voluntad compartida de seguir creciendo en calidad académica, formación integral y servicio a la Iglesia.
Juan Jesús Cañete Olmedo
Jefe de Estudios del Instituto Teológico San Eufrasio
